PARTO NATURAL


Algunas de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) sobre los derechos de la embarazada (abril de 1.985) son:

1. La existencia de parteras y comadronas tradicionales debería cohabitar con el sistema oficial, y su colaboración debe ser mantenida en función y al servicio de la mujer embarazada.

2. El recién nacido debería estar siempre con su madre, siempre que la salud de ambos lo permita. Ningún examen justifica que se separe a un recién nacido sano de su madre.

3. La lactancia materna debe ser estimulada lo antes posible, antes incluso de que la madre abandone la sala de partos.

4. No está demostrado que la monitorización fetal de rutina durante el parto tenga un efecto positivo sobre el bebé o sobre la madre. Los servicios nacionales deberían abstenerse de comprar nuevos aparatos de monitoraje.

5. El rasurado del pubis o la administración de enema, antes del parto, no es necesaria en absoluto.

6. Las mujeres no deberían estar acostadas sobre la espalda durante el parto, se las debería estimular a caminar durante el trabajo de dilatación y a elegir la postura que deseen para el momento del parto.

7. La episiotomía sistemática no está justificada en absoluto.

8. El parto no debería ser provocado por comodidad y no se debería provocar artificialmente ningún parto que no lo requieran indicaciones médicas precisas y justificadas. Ningún país debería tener tasas de provocación artificial superiores al 10%.



Es increíble que después de leer esto nos creamos lo que está pasando. A la mayoría de las mujeres les rasuran, les ponen enemas, les tumban sobre la espalda para parir, les provocan el parto, les quitan al niño cuando nace para hacerle pruebas de dudosa validez, etc., y les hacen creer que eso es lo mejor para ellas y para el niño. Y es precisamente cuando a la mujer la tumban de espaldas en el potro, en esos fríos lugares y cuando al doctor le entra la prisa, cuando más difícil resulta el expulsivo y más duele, de ahí epidurales, oxitocina, episiotomías (el famoso corte del que pocas se libran), etc.


En nuestra experiencia, un doctor en Almería nos quiso practicar una cesárea un mes antes del normal nacimiento por un error en una monitorización fetal de rutina. Al hacer la prueba con la mujer tumbada y no sentada, tiende a dar resultados anormales como así nos pasó. Después, pudimos comprobarlo al repetir la prueba 4 veces más siempre sentada y dar siempre resultados normales. Este habitual error también ha contribuido a aumentar el número de cesáreas sistemáticas que se producen habitualmente.

Es mucho más rentable hacerle todo eso a la madre que no hacérselo. Y lo que es más difícil es encontar un lugar en el que se respeten los derechos de la mujer, ahora que le damos tanto bombo a los Derechos Humanos. Lo que nos dice la estadística es que en los países donde menos intervención médica hay (países generalmente del centro y norte de Europa), es donde menos cesáreas se hacen, donde menos niños mueren al nacer y donde menos enfermedades e infecciones se producen, ya que, todos los exámenes que le hacen al niño, los cortes a la mujer y el simple hecho de ir a un Hospital a parir, entraña riesgos que por supuesto sólo nos dicen cuando pasa, nunca antes.

Por lo menos existe un lugar, en Beniarbeig (Alicante), el Hospital Acuario, que aunque es privado, no le mueven exclusivamente intereses económicos e intentan ser más humanos y hacerte pasar un momento feliz. Allí la sala de partos tiene unos colores suaves y agradables, una temperatura cálida y una luz ténue. Hay una bañera para quien la quiera usar, muchos cojines, un sofá semicircular muy grande, una especie de orinal que parece se usa mucho, y sobre todo una gente encantadora que está para lo que la madre quiera, sin prisas y con mucho cariño. Por supuesto tienen sala de cirugía por si se necesita, pero no por capricho o por prisas.

Mi mujer, a pesar de ser primeriza de tener 40 años, tuvo un parto sensacional, sin un solo corte ni desgarro, bastante rápido y ni tan siquiera con esos dolores tan bestias que le dijeron que iba a tener que soportar (aunque por supuesto duele). El hecho de poder andar, elegir la postura en cada momento de las contracciones, el que puedas hacer lo que quieras y como quieras, el que esté su pareja en todo momento participando contigo, da una tranquilidad a la mujer que hace que todo discurra mucho más suave de lo habitual que en los Hospitales convencionales.

Estuvimos todo el tiempo solos con la comadrona, y el doctor sólo vino media hora antes del nacimiento para ayudar en el proceso final. Le colocaron a la madre, y de rechazo a mi que estaba detrás, un espejo para que fuera viendo en todo momento el resultado del esfuerzo que estaba haciendo, ayudándonos a vivir más intensamente ese mágico momento. Cuando nació se lo pusieron cerca del corazón mientras salía la placenta, luego yo mismo le corté el cordón umbilical, y entonces se fueron y nos dejaron a los tres solos disfrutando juntos. Al cabo de un rato sin despegarse un momento de él, lo cogió y se lo subió andando a la habitación. A los tres días de estar medio mamando, le subió normalmente la leche, y todo sin problemas, sin ninguna prueba, medicamentos o cualquier otra máquina nueva que se inventen o que tengan que amortizar.

Una embarazada no es una enferma, por tanto no se debería ir corriendo al médico para que nos dirijiera el proceso y deberíamos dejar un poco más que el instinto de la Madre Naturaleza que nos ha traído a todos aquí durante millones de años, haga lo que tiene que hacer, apoyado por y no supeditado a los actuales conocimientos médicos y científicos. Así ha sido siempre hasta que en estos pocos años de “progreso industrial” nos han vuelto miedosos y nos han hecho creer incapaces de seguir haciendo algo tan normal y habitual, nosotros solos. Crear miedo a la población siempre ha sido muy rentable.

Todo el mundo está de acuerdo en que la leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, le protege y le nutre como ningún otro preparado artificial. Pero nada más nacer habitualmente les dan un biberón, para no despertar a la madre o excusas semejantes. El bebé, al mamar de biberón, no hace ningún esfuerzo, y logicamente lo preferirá al pecho. Y a la madre, si disminuye la demanda de leche o si no se fomenta al principio, se le retirará rápidamente. Por eso es muy importante estimular la lactancia en la sala de partos, como recomienda la O.M.S. y procurar que nunca conozca el biberón hasta que la madre no pueda darle el pecho o por alguna otra causa de fuerza mayor.

Así y de forma natural la madre tendrá leche suficiente para amamantar por lo menos los seis primeros meses para luego poder ir alternando con alimentos normales. También ayuda a producir leche el tomar remolacha, malta, almendras o germinados de alfalfa. Eso es lo mejor para el niño y si queremos hacer lo mejor para él, debemos procurar no escuchar a la industria farmaceútica y sus maravillosos y caros preparados, que ceban a los bebés y les impiden tomar el mejor alimento posible: la leche de la madre.

Deberíamos dejar de pensar ya que es bueno que los niños lloren, que hay que darles de mamar cada 3 horas, que deben estar muy pulcros en su cuna y que no deben dormir con sus padres. ¿Cómo puede una madre dejar llorar desesperadamente a su bebé porque le han dicho que le dé cada 3 o 4 horas y le falta media hora para la toma?, ¿dónde hemos dejado el sentido común?

El bebé recién nacido sólo siente, percibe lo que es ese nuevo lugar en que se encuentra a través de los sentidos, no de la mente, y necesita saber que ese mundo es amoroso con él, que le quiere y que hay personas que le atienden en todas sus necesidades básicas de calor y afecto. Así se sentirá más seguro para explorar ese nuevo lugar con confianza y seguridad, no con soledad y frío. Esas primeras impresiones que obtenga de este nuevo lugar influirán en su visión posterior de la realidad y ayudarán a que su desenvolvimiento en el mundo sea más abierto y franco.

Durante los primeros meses debería pasar el máximo tiempo posible en brazos, a ser posible de sus padres. Al fin y al cabo ha estado así 9 meses, y es lo que necesita al nacer, estar en brazos, no en monísimas cunas. El sólo ya irá despegándose como un hecho natural, no forzado por anticuados consejos que la experiencia de muchas familias se ha encargado de corregir.
A mi me dijeron que si dormía conmigo en la cama tenía el peligro de aplastarle y ahogarle. Tendría que estar muy borracho para que igual que no me caigo de la cama, aplastara a mi hijo. Tenemos demasiado menospreciado nuestro instinto. Nunca temí hacerlo y nunca pasó. Muchas veces los miedos de los padres dan más problemas que los peligros en sí, y nuestra mente imagina cosas que de alguna manera conseguimos que pasen.

El niño es un ser que siente mucho antes de nacer, y que necesita al venir a este mundo calor, seguridad y alimento. Si yo viviera una situación parecida a la de un bebé recién nacido, necesitaría todo el apoyo que me pudieran dar para hacerme a ese cambio tan enorme que se sufre del calor, la paz y el descanso, a la soledad, los horarios, gente extraña, luces y pruebas. Todos los seres humanos somos diferentes, ¿por qué no los niños, porque acaban de nacer? Cada uno tiene su cara, sus ritmos de alimentación y sus gustos diferentes, como los adultos.

Mi experiencia es que si sacas al niño de paseo en una mochila o en una tela, pero siempre pegado al cuerpo, ya puedes hacer lo que quieras que nunca protesta porque siente el corazón cerca y eso le da seguridad y calor. Madres que los sacan a pasear en sus cochecitos, comentan que a veces lloran. No me extraña, yo también preferiría unos brazos y oír el corazón de mi mamá que un lugar donde lo único que se toca es tela sintética y el ruido más cercano es el de los coches. El progreso.