COMER BIEN

CONSEJOS Y DATOS CURIOSOS

Un hecho curioso que se empezó a observar con los avances de la tecnología en materia de fisiología, era que cuando ingeríamos alimento se producía de forma natural un proceso al que llamaron leucocitosis, es decir una subida de leucocitos, que son los encargados de defendernos de elementos nocivos para el organismo, el mismo proceso que cuando entraban en el organismo virus o bacterias enemigas. La medicina siempre pensó que era francamente raro que el cuerpo se quisiera librar de algo tan necesario como es el alimento, pero como este hecho se sucedía siempre, se acabó por aceptar como algo normal, como parte del proceso digestivo.
Un tiempo más tarde los crudívoros, que toman un máximo de un 25% de alimento cocinado, demostraron que no es algo tan natural ya que a ellos no les pasaba, pero tenían un perfecto estado de salud. Ellos demostraron que la leucocitosis degestiva sólo se produce al tomar alimentos cocinados o procesados. El cuerpo reacciona como si fuera una agresión por la cantidad de sustancias extrañas e indeseables que se generan en el proceso industrial y en el cocinado de los alimentos, con los fritos a la cabeza. También se comprobó que una parte de alimento cocinado con una gran parte de alimento crudo no producía esta reacción, siempre que primero se tomara el alimento crudo y luego el cocinado. De ahí viene la magnífica costumbre de empezar las comidas con una buena ensalada como primer plato, aunque ya de paso podemos cambiar las tornas un poco más y en vez de picar un poco de ensalada y luego meterse un pedazo de filete con patatas fritas, nos comamos un pedazo de ensalada bien variada, y si tenemos más hambre tomar del segundo plato lo que necesitemos.
Es una muy sana costumbre de nutrirnos esencialmente de alimentos crudos o cocidos, como las verduras, hortalizas, frutos secos, semillas, germinados, ...


Los hidratos de carbono deberían constituir la base de la alimentación. Estos son las frutas, las verduras, las hortalizas, los cereales, las legumbres y los frutos secos. Los cereales enteros o integrales, en su parte exterior, están llenos de vitaminas y minerales que son necesarios para la transformación de los hidratos en glucosa. Aquí hay que recordar que en el proceso de refinamiento de los cereales para fabricar alimentos que consumimos habitualmente como el pan, el arroz blanco o la pasta, las vitaminas y los minerales le son extraídos y necesitará sacarlos de nuestras reservas en el organismo. La gran epidemia de beriberi que causó millones de muertos en Asia en el siglo XX se originó cuando al refinar el arroz le privamos de la vitamina B, en este caso de la niacina tan necesaria para el organismo.
Los hidratos de carbono se digieren primero en la boca y después en el intestino delgado, y las proteínas en el estómago, por tanto si tomamos primero aquel grupo de alimentos, fruta, vegetales y hortalizas, éstas pasarán rapidamente al intestino delgado, ya que en el estómago no pintan gran cosa. El estómago entonces se quedará libre para digerir la proteína sin que haya obstáculos e interferencias y la digestión será mucho más rápida y efectiva.
Esto puede comprobarse siguiendo la dieta disociada, en la que ciertos grupo de alimentos no se deben tomar juntos, el más importante es no mezclar en una misma comida hidratos de carbono con proteínas, o muy bien espaciados, siempre el primer grupo antes que el segundo. Con este sistema normalmente las digestiones son suaves y ligeras a la vez que rápidas. Al tomar los hidratos de carbono después o durante las proteínas, tienen que esperar en el estómago hasta que estén bien divididas éstas en sus aminoácidos correspondientes, y el ácido clorhídrico del estómago que hace está función, hará fermentar los hidratos de carbono, provocando malas digestiones, gases, flatulencias y mal aprovechamiento de los nutrientes.

Debemos evitar tomar alimentos o bebidas muy calientes o muy fríos. Podemos intentar imaginar la gracia que le hacemos a nuestro delicado estómago y ahorrarle ese sufrimiento procurando contener el ansia y no meternos en la boca la sopa hirviendo o dejarla un rato en la boca que ya está más curtida para que se temple, pero como hay veces que no podemos tenerla dentra de la boca por lo que quema, nos la tragamos. Hemos debido escaldar tantas veces el estómago que debe tener las mismas durezas que todos tenemos en los pies. Habituarse a tomar todo un poco más templado es una buena costumbre que nuestra digestión agradecerá.

Es importante beber poco. Cuanto más bebamos durante la comida más interferiremos en la acción de los ácidos gástricos encargados de continuar el proceso de digestión que empezó en la boca. Esta los diluye e impide que actúen con precisión, retrasando la correcta transformación de los alimentos. Por supuesto se puede beber un poco, en la moderación está el truco, pero es mejor beber lo que se pueda una media hora antes de comer y luego beber lo menos posible.

Muchas veces los problemas de una mala nutrición son debidos a algo tan sencillo como masticar bien los alimentos. “La comida bebida y la bebida masticada”. La digestión empieza en la boca por la acción de la ptialina que actúa sobre los hidratos de carbono, facilitando la correcta digestión de los glúcidos y la división de los nutrientes en elementos más pequeños y útiles. Ayudamos a este vital proceso muchísimo más de lo que imaginamos al masticar correctamente. Los alimentos que lleguen demasiado enteros al estómago tendrán dificultades para digerirse y serán expulsados enteros, sin aprovechar. Una vez leía que hay más nutrientes en las heces de un occidental, que en la dieta de muchos millones de personas en el mundo. Sin agobiarse y sin contar X masticaciones, simplemente deberíamos tragar el alimento cuando notemos que ya lo hemos masticado bastante, cuando ya esté todo bien amasado, como un puré. Un motivo más para no tomar los alimentos demasiado calientes. Algunos alimentos crudos necesitan más masticación, pero eso también ayudan a comer menos, ya que la sensación de saciedad llega antes.
En ocasiones la obesidad vienen también por no masticar bien, ya que el cuerpo al no recibir los nutrientes que necesita, nos pide más alimento, no se sacia con lo que le damos y si seguimos sin darle lo que nos pide, nos pedirá más y más, y si le seguimos dando lo que no necesita, lo guardará y acumulará en forma de grasa donde todos sabemos.

El aceite es uno de esos productos que al refinarlo transforma sus valiosísimos ácidos grasos esenciales por grasas saturadas de muy mala fama por ayudar al colesterol malo o LDL, aumentar el riesgo de ateroesclerosis, obesidad, etc. Los aceites vírgenes sí están cargados de valiosos ácidos grasos insaturados y poliinsaturados. Pero no todos los aceites vegetales son ricos en este tipo de grasas. En la industria se utilizan demasiado a menudo los aceites de coco y palma, que bajo la demoninación de “aceites vegetales” ocultan las grasas menos deseables para todos. En el proceso industrial de la fabricación por ejemplo de mayonesas, algunas galletas, bollería, etc, se puede leer “grasas vegetales parcialmente hidrogenadas”. Ante esto todos pensamos, “bien, hidrógeno + vegetales, tiene que ser bueno”. Pero es un doble engaño, los aceites son más o menos saturados en función de lo cargados que estén de hidrógeno. Por tanto si lo deseable es un aceite insaturado o pobre en hidrógeno, al hidrogenarlo lo estamos saturando y convirtiendo los ácidos grasos buenos en malos. Este proceso industrial impide que se ponga rancio fácilmente, se elimina sabor y olor, se clarifica y se vuleve más estable, manipulable, barato por supuesto, soporta mejor los cambios de temperatura, etc, pero pierde la mayoría de su riqueza, convirtiéndose en un generador de grasa nociva. Por lo mismo hay que vigilar que a los aceites vírgenes no se les exponga a cambios bruscos de temperatura y al Sol, ya que facilmente se saturan y pierden sus propiedades. Cuanta más riqueza en ácidos grasos sobre todo poliinsaturados tenga, más inestable será.
Cuando freímos, a parte de saturar sus grasas, sometemos al aceite a un proceso de calentamiento que lo transforma. Las grasas cuando pasan de cierta temperatura, se convierten en un potente tóxico para el organismo. Los aceites siempre crudos.

El agua mineral embotellada, debería de ser de baja mineralización, lo más baja posible, y el dato para encontrarlo en las botellas es el residuo seco. Este indica la cantidad de minerales que se encuentran en el agua. Estos minerales no son asimilados por el organismo o en muy poca proporción. Demasiado poca, ya que los que sobran se eliminan y algunos se acumulan por el organismo y van formando cálculos y depósitos en órganos y articulaciones. Los minerales que de verdad asimilamos son los de origen orgánico que normalmente se encuentran en los alimentos, combinados con vitaminas y otros elementos que ayudan a su asimilación. El agua mineral de la marca Bezoya, es de las aguas de más baja mineralización que he encontrado.

Algunas verduras y frutas se mantienen en un entorno ácido mientras están madurando para protegerse de sus depredadores naturales. Solo cambian su PH cuando ya han madurado. Dado que una de las riquezas de estos alimentos es su alcalinidad, deberíamos esperar a que estuvieran bien maduros antes de comerlos. Algunas verduras y hortalizas como por ejemplo los tomates tienen en la parte de color verde antes de su maduración, un alcaloide muy tóxico para nosotros, la solanina, pero que para ellos tiene su utilidad defensiva, utilidad que pierden cuando maduran. Por tanto, sería conveniente tomarlos bien rojos o cortar la parte verde antes de comerlos.

Las 2 1/2, a comer. Deberíamos plantearnos antes de comer si de verdad queremos estar allí o nos gustaría hacer otra cosa. Aquí entran mucho en juego las relaciones, la convivencia, y un montón de cosas más. Sería muy agradable que nadie nos mirara como un bicho raro e insocial, si cuando llega la hora de comer nos vamos al salón a hacer cualquier otra cosa simplemente porque en ese momento no tenemos hambre. Pero si eso no es posible, podemos servirnos en el plato poco a poco. No raciones grandes, es mejor servirse varias veces si se tiene hambre, pero es más fácil no servirse que dejarse mucha comida en la mesa. Igual que no siempre tenemos el mismo sueño o las mismas ganas de hacer las mismas cosas, deberíamos pensar que si bien es bueno no saltarse las comidas, no todas tienen que ser igual de copiosas. Quizá con un poco de fruta o una ensalada tendríamos bastante. La mayoría de las veces con un sólo plato tenemos más que suficiente, pero la gula es un difícil enemigo contra el que muchos pierden la batalla y otros directamente ni lo intentan.

Una buena alimentación podría ser desayunando un par de piezas de fruta y un puñado de frutos secos, a ser posible crudos. También se puede acompañar con un yogur con miel, galletas integrales, tostadas (con mantequilla si no puede evitarlo) o un vaso de leche (mejor si no es de animal).
La comida debería empezar siempre que nos fuera posible por una ensalada, que tuviera vegetales u hortalizas tanto de color verde (lechuga, pimiento, puerro, calabacín, perejil o judías), y de color no verde (tomate, cebolla, zanahoria, ajo, patata o nabo).
Ahí incluiremos una porción de legumbres cocidas y otra de proteína. Esta última puede ser, aparte de las conocidas proteínas animales que en todo caso tomaremos un dia o dos a lo sumo por semana, queso (mejor si es fresco), yogur, germinados o proteínas derivadas de la soja o el trigo por ejemplo (tofu, seitán, ...).
Por la noche lo más recomendable es cenar a base de cereales. La pasta o el pan (trigo), el arroz, la avena, el centeno, a ser posible integrales, combinados con lo que nos guste (bocadillos, paella, macarrones con tomate, leche con galletas, muesli).

La limpieza de dientes implica no sólo utilizar pasta de dientes, sino lavárselos correctamente por todas sus caras y hacerlo al poco de acabar de comer, sobre todo si es alimento refinado y contiene azúcar. Además nosotros ya tomamos suficiente flúor en nuestra alimentación y no necesitamos el flúor de la pasta de dientes, es un error tomar más. Deberíamos utilizar una que no la lleve, aunque he de reconocer que es muy difícil encontrarla y si lo hacemos es muy cara. Uno de los problemas de un exceso de flúor en nuestro organismo, curiosamente es que los dientes se oscurecen. Un perogrullo pero es así, cosas de la mala información.


EL MITO DE LAS PROTEINAS

Parece que siempre se ha asociado a comer bien a un consumo alto de alimentos protéicos (carne, pescado, huevos, leche, embutidos), llegando a ser la base de nuestra alimentación. Efectivamente la proteína es fundamental, sobre todo a la edad del desarrollo, ya que entre otras cosas, la proteína tiene como función la construcción de células y esto es bien importante, sobre todo cuando somos niños. Paro cuando ya estamos formados, cuando hemos dejado de crecer, se necesita mucha menos cantidad, ya que en ese momento no se tiene que crecer más, sólo reponer las células que se van muriendo, trabajo, en este sentido, mucho menos agotador.

Al hablar de proteínas convendría recordar que están compuestan de 22 aminoácidos. Sólo necesitamos tomar del exterior 8, ya que los demás los podemos sintetizar (fabricar) nosotros mismos. A estos 8 se les llama aminoácidos esenciales. Hay alimentos que los tienen todos como las carnes, los pescados, la leche, la soja, las algas o los huevos, en éstos últimos en la proporción ideal para nosotros. Las legumbres no tienen los 8 esenciales, ni los cereales tampoco, pero juntos si y forman una proteína completa de igual o mayor valor que la de la carne y sin los perjuicios de ésta. De ahí la antigua costumbre de mezclar en las comidas platos que contengan cereales y legumbres.

El consumo recomendado para un adulto desarrollado es de aproximadamente 0,4 gr por kg de peso. O sea, que con un peso de 70 kg, las necesidades serían de 28 gr diarios de proteína. Si en un filete la proteína por término medio ocupa el 20 % de su peso, con un filete de 200 gr tendríamos más de las necesidades diarias. Pero además de un filete tomamos diariamente leche, jamón, embutidos, pescado, y vete a saber qué más en cantidades suficientes para agotar nuestro organismo desde niños.

La escasez natural de proteína en el mundo vegetal no es un problema por esta causa, ya que los cereales, las legumbres, los frutos secos, los germinados y el queso o el yogur, cubren perfectamente las necesidades de un adulto y de un niño. El consumo de alimentos vegetales hace que los nutrientes estén más equilibrados y más acordes con nuestras necesidades reales, sin producir carencias y aportando más hidratos de carbono en proporción al descenso en el consumo de proteína de la dieta estandar.

Además para abandonar el mito de que la carne (y aquí incluyo también el pescado) es el alimento con más proteína, hay que recordar que tiene sólo las misma cantidad de proteína que las legumbres o los frutos secos (18 - 22%), y bastante menos que la soja (34 %) o la levadura de cerveza (50 %) por poner un ejemplo, y bastante menos grasas saturadas, colesterol y demás contaminantes productos de la metabolización que ya he comentado.

El alga Espirulina por ejemplo, aparte de ser el alimento más rico en vitamina B 12, en vitamina F, en clorofila, en antioxidantes naturales y en hierro, y uno de los más ricos en vitamina E y beta-caroteno, es el alimento más rico en proteína (55 - 70 %).

Hay alimentos que suplen con creces los beneficios de las carnes. El hecho de que sigamos consumiendo carne a diario es exclusivamente un problema de marqueting, de costumbre, de mala información, de falta de alternativa, y de mala información. Por supuesto todo promovido por los intereses comerciales que representa el consumo de proteína animal. Además al eliminar el consumo de carnes, entre otras cosas evitamos problemas como el de las vacas locas, las dioxinas de los pollos belgas, las hormonas y los antibióticos que se les inyectan y vaya a saber cuántas cosas más que aparecerán o de las que no nos hemos enterado.

El sistema digestivo de un ser humano desde los dientes a los intestinos es más parecido a un hervíboro que a un carnívoro: mandíbulas cortas y de mediana fuerza, sin colmillos para desgarrar, con unos molares más hechos para triturar hierba o grano y con una longitud del tubo digestivo de 5 - 8,5 metros. Chimpancés y gorilas muestran el mismo aparato digestivo que nosotros. La lista de vegetarianos ilustres es enorme: Einstein, Leonardo da Vinci, Charles Darwin, Pitágoras, Sócrates, ...

La agresión que supone para el cuerpo el consumo de carne, trae parejo la fijación en el cuerpo de una serie de elementos tóxicos como el ácido úrico, la urea, el colesterol y el amoniaco, que son responsables de enfermedades de tipo vascular con el consiguiente beneficio, una vez más, de la industria farmacéutica. En Gran Bretaña, los vegetarianos generan cinco veces menos gastos asistenciales a lo largo de su vida que una consumidor convencional. En 1.991, el Comité de Médicos por una Medicina Responsable (USA), propuso un nuevo sistema de grupos alimenticios basado en cereales, verduras, legumbres y frutas y que sustituyese al vigente. El Departamento de Agricultura de ese país lo aceptó en 1.996 aunque recomienda un máximo de un 15% de proteína animal. Su presidente dijo: “la investigación es ahora clara y suficiente: los principios básicos que nos enseñaron en la escuela estaban equivocados”.

Cuando uno hace algo, lo que no debería perder nunca es la consciencia de lo que está haciendo. Pienso que eso nos ayuda a crecer. Algunas cosas que tenemos que tener en cuenta cuando elegimos comer carne son estas:

- Para la obtención de 1 Kg de carne de vaca se necesitan 15.000 l. de agua y 15 Kg de cereales. De un cultivo de 100 m cuadrados de soja se obtienen 5 Kg de proteína. Si se utiliza para alimentar al ganado, sólo se conseguirá 1/2 Kg de carne.

- El 80 % de los recurso acuíferos del planeta se destina al consumo del ganado.

- El modo de vida carnívoro del 25 % de la población mundial, se queda con más de la mitad de la producción total de grano, en un planeta con casi mil millones de personas desnutridas. Si cada habitante del primer mundo redujera su consumo de carne en un 10 %, el grano sobrante bastaría para alimentar a los 60 millones de personas que mueren cada año de hambre.

- Durante su vida, un consumidor medio de carne occidental come 11 vacas, 43 cerdos, 36 ovejas y 1.100 pollos.

- Contribuimos a la manipulación industrial de animales, sometidos demasiado a menudo a unas condiciones terribles de vida, hacinados en diminutas jaulas toda su vida sin poderse casi mover, separados de sus hijos al nacer, engordados exagerada y artificialmente, enfermos y cebados con antibióticos para mantenerlos vivos en ese cruel entorno.
- Las necesidades de nosotros, los países industrializados, ha obligado a esta forma de ganadería intensiva. Sólo en España se sacrifican anualmente 2 millones de vacas, 12 de cerdos y más de 30 de aves. Algunos como las ocas, a las que se las ceba de tal manera que su hígado se infla y mueren, luego nos lo comemos en forma de paté. Animales hormonados, enfermos y medicados son nuestro “alimento”.

- Algunos animales como los cerdos, que son en muchas cosas bastante parecidos a nosotros, saben que van a morir antes de que les maten. Han aprendido que no les dan de comer el día antes de matarlos para que sus intestinos estén limpios. Esto último no lo saben, pero la angustia, miedo, desesperación y un montón de cosas más que de alguna manera, a su manera, siente el animal cuando sabe que va a morir, va a parar a nuestro torrente sanguíneo, alimentando cada vez un poco más esas nada agradables sensaciones que también existen en alguna medida en cada uno de nosotros.

- Eliminar la carne es una forma de contribuir a erradicar el hambre en el mundo, ya que el grano que se necesita para dar de comer a un cerdo por ejemplo durante toda su vida, tiene 8 veces más alimento del que luego nos da con su carne, y además no tiene “aditivos ni efectos secundarios”.

- La desesperada búsqueda de pastos para este fin es causa de la masiva deforestación de las selvas. Muchos de los terrenos despejados por la tala de árboles, se utilizan después como lugares para la siembra de cereales como pasto para el ganado ya que la demanda sigue creciendo en la proporción que aumentamos el número de habitantes.

La gran cantidad de alimentos procesados, refinados, cocinados, enlatados y de origen animal que forman la mayor parte de lo que comemos diariamente, nos mantiene escasamente nutridos y nuestro cuerpo sólo funciona en parte, volviéndose más susceptible a enfermar. A la contaminación ya natural de las aguas y del aire que respiramos y que respiran las plantas de las que todos vivimos, la fumigación pesticidas y herbicidas en los campos, la emisión indiscriminada de CO2, los metales pesados plomo y la ingeniería genética no deberíamos sumarle el de la innecesaria proteína animal.

Como Hipócrates, el padre de la medicina dijera : “Que la medicina sea tu alimento y que tu alimento sea tu medicina”, deberíamos considerar al alimento a su justa medida, relegado hoy casi exclusivamente en los países occidentales a satisfacer más el sentido del gusto y la gula que en realidad a alimentar y nutrir el organismo.

LAS FRUTAS

Aportan una enorme cantidad de agua. El resto de su composición es fibra, vitaminas y minerales, por eso son mineralizantes, depurativas.

Las frutas desecadas son un alimento muy energético y calórico dado su alto contenido en azúcares.

Como su tránsito por el estómago es muy breve, se recomienda tomarla entre comidas o antes de ellas, para que cuando la comida llegue al estómago la fruta esté ya en los intestinos ya que si se toma al final de la comida, estará en el estómago demasiado tiempo, hasta que todos los demás estén preparados para ir al intestino. El ácido clorhídrico actúa demasiado tiempo sobre la fruta, retrasando la digestión y provocando gases, fermentaciones e indigestión.

Tomada por la noche puede provocar insomnio, es mejor consumirla por la mañana o por la tarde, pero no de cena.

Fresa. Esencialmente depurativa, es también diurética y ayuda a eliminar toxinas. Util en caso de estreñimiento, erupciones cutáneas y reumatismo. Conviene a los diabéticos por ser tónica y remineralizante.

Albaricoque. Es muy rico en vitamina A y pobre en azúcares. Bien maduro ayuda al sistema digestivo y al sistema nervioso, ayudando a combatir al nerviosismo y el insomnio. Es muy nutritivo, y ligeramente astringente (laxante si se toma desecado en forma de orejones).

Melón. Su gran cantidad de agua (90%) hace que sea muy alcalinizante. Es una gran diurético, ayuda a licuar la sangre evitando trombos y es laxante en casos de estreñimiento.
El melón tiene una digestibilidad bastante diferente al resto de las frutas, por eso conviene tomarlo solo sin mezclar con ningún otro alimento, por lo menos durante 1/2 hora. De esta manera se acabará su fama de indigesto.

Sandía. Como el melón también debe consumirse sola. Es un potente diurético.

Melocotón. Afecta al sistema digestivo, es energético, ligeramente purgante y ayuda a combatir las lombrices.

Ciruela dulce. Rica en vitamina A y hierro, es también muy energética y reconstituyente. Util en caso de reumatismos o artritis. En compota o desecada es un magnífico remedio para el estreñimiento crónico.

Uva. De entre todos los frutos, el más rico en vitaminas A, B y C. Contienen mucho azúcar e hierro (más el tinto) y todas las sales minerales. Es un potente bactericida, muy energética, digestiva, combate la acidez estomacal, es diurética, rejuvenecedora y laxante. Muy aconsejable para los problemas del hígado y el bazo, para las enfermedades artríticas, las dematitis crónicas y para las anemias. Ayuda a bajar el nivel de colesterol.
Bien conocida es la desintoxicante y remineralizante cura de uvas, durante la cual se toman exclusivamente de 3 a 5 kilos diarios.

Higo. Sobre todo reconstituyente y laxante, se usa también para los problemas pectorales.

Mora. Refrescante y nutritiva por su alto contenido en azúcares y antianémica al tener mucho hierro. Muy útil contra la diarrea y las infecciones.

Dátil. Altamente calorífico (75% de azúcar), nutritivo y reconstituyente. Indicado en resfriados y afecciones del pecho y
bronquios.

Naranja. Rica en vitamina C, potasio, calcio, fósforo, hierro y magnesio. Es el más potente remineralizante, reconstituyente, calcificante y antiinfeccioso. Magnífico desintoxicante, tónico cardíaco y estimulador de la circulación al fluidificar la sangre. Refuerza las defensas naturales, es laxante y diurética.

Mandarina. Sus propiedades medicinales son similares a las de las naranjas. Sedativa y calmante del sistema nerviosos.

Manzana. Es un alimento muy energético por su gran contenido en azúcares, vitaminas y sales minerales . Aperitivo, tónico nerviosos y muscular, evita las fermentaciones intestinales, estimula la producción de bilis, ayuda eficazmente en la digestión de grasas bajando el colesterol más dañino (HDL), estimula el aparato urinario y combate las enfermedades respiratorias.
Indicado en hipertensión, gastritis, úlcera de estómago, cálculos biliares, diabetes, colitis crónica, reumatismos, artrosis, gripe, resfriado, dermatosis, obesidad.

Pera. Es digestiva y depurativa, remineralizante y nutritiva en extremo y contiene levulosa, un azúcar tolerado por los diabéticos. Se recomienda tomar 1/2 k al dia en cólicos hepáticos o de vesícula.

Plátano. Rico en minerales y vitaminas, es muy útil para obtener energía rápido como en el caso de los deportistas. Es también remineralizante y en exceso puede estreñir.

Higo chumbo. Tiene bastantes sales minerales como calcio y magnesio, tiene propiedades astringentes, diuréticas, remineralizantes y refrescantes.

Kiwi. Se aconseja en personas débiles para aumentar las defensas. Con uno al dia tenemos suficiente para cubrir las necesidades diarias de vitamina C (tiene el doble que la naranja).

Piña. Es calórica y energética, rica en enzimas siendo muy útil en las digestiones y la gastritis. Antiséptica, rejuvenecedora, útil en catarros, enfermedades inflamatorias, afecciones hepáticas, intestinales, reumatismos y diabetes.

Mora de zarza o zarzamora. Tiene propiedades desinfectantes, diuréticas, depurativas y astringentes.

Limón. Es el disolvente tóxico universal, capaz de limpiar, fluidificar y disolver cualquier sustancia tóxica para ser eliminada por el riñón. Es muy importante en afecciones de las vías respiratorias, de la piel, en reumatismos y afecciones cardiovasculares y del aparato urinario y genital, etc.
Es muy conocida la cura de limones en la que se llegan a ingerir hasta 65 limones en un dia.

Pomelo. Es depurativo y diurético, limpia el hígado y es ligeramente laxante. Bueno para la hipertensión y las varices ya que forma colágeno.


OTROS ALIMENTOS

Arroz. Tiene todos los aminoácidos esenciales y muchos hidratos de carbono (75%), por lo que muy energético. De fácil digestión y pobre en sodio, está muy indicado para la hipertensión y los problemas de corazón y riñón.

Cebada. Es rico en enzimas, bueno para la higiene intestinal y para bajar el azúcar.

Levadura de cerveza. Se produce por la fermentación de un hongo y es la fuente de vitaminas del grupo B más importante que tenemos. Tiene casi un 45% de proteínas, más del doble que la carne y con los 8 aminoácidos esenciales y sus grasas son casi todas insaturadas. Posee además un alto contenido el sales minerales y oligoelementos, lo mismo que los demás nutrientes en las cantidades adecuadas y unidos a otros elementos que aseguren su absorción. Sus extensas acciones beneficiosas al nutrir magníficamente nuestro cuerpo se notan en el pelo y la piel.

Germen de trigo. Es la fuente más rica en vitamina E.


LAS VITAMINAS

Vitaminas hidrosolubles. Es más fácil sufrir carencia porque no se acumulan, se eliminan facilmente por la orina y requieren un aporte más continuado.

Vitamina B. Es un grupo de vitaminas que van desde la B1 hasta la B15, incluyendo el ácido fólico o vitamina B9. Se encuentra en mayor cantidad en la levadura de cerveza y en la cáscara de los cereales. Actúa principalmente sobre el sistema nervioso, participa el la construcción de los tejidos y permite la elaboración de los glóbulos rojos. La B1 es esencial en el metabolismo del cerebro y es indispensable en la asimilación de los azúcares. Disminuye con un consumo elevado de azúcar y harinas refinadas y es la que se pierde cuando bebemos alcohol, siendo muy útil contra la resaca.

Vitamina C. Se necesita un aporte importante comparado con el de otras vitaminas. Es no sólo anti-escorbuto y anti-infecciones, sino antioxidante, esencial para el funcionamiento de todas las células y participa en casi todas las reacciones químicas del cuerpo, así como en la síntesis del colágeno, la proteína más numerosa del organismo y que forma ligamentos, encías, capilares, vasos sanguíneos, etc. Ayuda a la absorción del hierro.
Se halla en muchos de los vegetales muy coloreados: sobre todo en el perejil (200 mg/100 gr), el pimiento morrón (125), las coles, espinaca, frutas ácidas (40-60) y es difícil tener carencias, aunque el tabaco hace disminuir mucho esta vitamina, necesitando más aporte.


Vitaminas liposolubles. Permanecen en el tejido graso más tiempo por lo que es más difícil tener carencias.

Vitamina A. La gran protectora de la vista, de la piel y las mucosas. Asegura el crecimiento, la fijación de los minerales, ayuda al sistema inmunológico y al hígado y combate las infecciones.
Se encuentra en el aceite de hígado de bacalao (20.000) y en menor medida en los hígados del cordero o ternera (4.000), y en el reino animal, en forma de carotenos, en los vegetales fuertemente coloreados, como el diente de león, la zanahoria, espinaca (12.000), perejil (9.400), acelga, cebolleta (5.800), etc.

Vitamina D. Actúa durante el crecimiento óseo y sobre los huesos, siendo imprescindible en la absorción y la fijación de calcio y fósforo.
Se obtiene en mayor medida en la síntesis cutánea por la acción del sol, y en menor medida en los pescados azules (sobre todo el hígado), en la yema de huevo, y los lácteos.
Es fácil tener carencia si no se toma suficiente sol (trabajo nocturno, salir poco de casa), produciéndose descalcificación y fragilidad en los huesos. Si se toma en exceso puede provovar calcificaciones en el riñón.

Vitamina E. Es sobre todo antioxidante; también protege las membranas celulares, regula la circulación sanguínea, protege los pulmones y favorece la fertilidad.
Se encuentra sobre todo en el germen de trigo (27 mg/100 gr), nuez, semillas y aceites de semillas (8-14), oleaginosas y en menor medida en las legumbres secas, las verduras y hortalizas y la harina integral. En exceso impide la absorción del hierro.

Vitamina K. Es indispensable para la síntesis hepática de la protrombina de la sangre.
Está muy extendida, sobre todo en las hojas verdes, en el tejido animal, las semillas, etc., siendo muy difícil su carencia, a menos que se tengan problemas de absorción por insuficiencia hepática o biliar.